Baraja española: 40 o 48 cartas, palos, figuras y juegos clásicos
Oros, copas, espadas y bastos; sota, caballo y rey. La baraja española de cuatro palos tiene su propia historia, sus juegos de siempre (el mus, el tute, la brisca, el chinchón y el guiñote) y unas cuantas diferencias con la baraja francesa.
La baraja francesa de los casinos tiene 52 cartas y cuatro palos distintos.
Cómo está hecha la baraja española
La baraja española tiene cuatro palos (oros, copas, espadas y bastos) y en su versión completa 48 cartas: los números del 1 al 9 de cada palo más tres figuras, la sota, el caballo y el rey. La versión más habitual, la de 40 cartas, quita los ochos y los nueves, de modo que cada palo va del as al siete y salta directamente a la sota. Es la que piden el mus, el tute, la brisca o el guiñote. Algunas barajas incluyen además dos comodines, y llegan a 50.
Las figuras llevan número. En la baraja de 48, la sota es el 10, el caballo el 11 y el rey el 12; en la de 40 mantienen esos mismos números aunque falten el 8 y el 9. Por eso en una escalera del chinchón el siete va seguido de la sota cuando se juega con 40 cartas. La baraja española no tiene reina: sus tres figuras son masculinas.
La sota de oros, el caballo de copas o el rey de bastos se reconocen a simple vista porque el palo está dibujado en la figura: la sota sostiene una moneda, una copa, una espada o un basto. El marco de las cartas suele llevar interrupciones, las llamadas «pintas», que sirven para indicar el palo al que pertenece cada carta.
40Cartas de la baraja española que usan el mus, el tute, la brisca y el guiñote: cuatro palos de diez cartas, del as al siete más sota, caballo y rey.
Una historia corta, con fechas comprobadas
Los naipes llegaron a la península en la Edad Media, y las fechas más fiables las recoge el Museo de Historia de Madrid en la ficha que dedica a una baraja de 48 naipes grabada en Madrid en 1811 por Manuel Alegre. Según esa ficha, la palabra «naipe» procede del catalán «naip», y la referencia más antigua al juego de los naipes en España, y posiblemente una de las primeras de Europa, es un documento de 1378 conservado en los archivos municipales de Barcelona. El museo describe la llegada de las cartas desde Italia, en concreto desde el Reino de Nápoles, entonces vinculado a la Corona de Aragón, y su paso a Cataluña y de allí al resto de la península.
La misma fuente recoge la primera reacción del poder: en 1387 una orden del rey de Castilla prohibió el juego de los naipes en todos sus territorios. Las primeras barajas europeas, llamadas latinas, tenían ya los cuatro palos de la española (copa, espada, oro y basto) y, tanto en España como en Italia, a los números se les añadieron la sota, el caballo y el rey.
Durante siglos hubo muchos fabricantes y tres patrones principales de baraja española: el de Cádiz, el de Castilla y el catalán. El modelo que hoy reconoce todo el mundo tiene un origen preciso. El museo explica que Heraclio Fournier, establecido en Vitoria desde 1870, encargó en 1875 un diseño a Emilio Soubrier, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria, y al pintor Díaz Olano; el pintor Augusto Ríus lo refinó en 1889, y ese mismo año la baraja se premió en la Exposición Universal de París. Aquel diseño, con algunas modificaciones, es el que perdura en las barajas actuales. En Vitoria hay un museo dedicado a los naipes, el Museo Fournier.
Los juegos clásicos de la baraja española
El Museo de Historia de Madrid cita como juegos más populares de la baraja española el mus, el tute, la brisca, las siete y media, el chinchón y el cinquillo. Resumimos cinco de ellos. Las reglas cambian de una región a otra, y a veces de una mesa a otra; lo que sigue es la base común, según las descripciones recogidas en la Wikipedia en español para cada juego.
Mus
Se juega con la baraja de 40 cartas, cuatro jugadores en dos parejas, cuatro cartas cada uno. Antes de jugar, los jugadores pueden pedir «mus» para descartarse y robar cartas nuevas; si uno corta, se juega con lo que hay. La mano se disputa en cuatro lances: grande (gana la mano con las cartas más altas), chica (las más bajas), pares (parejas, medias y duples) y juego, que consiste en sumar 31 o más con las cartas, contando las figuras como 10. La mejor jugada es 31, seguida de 32 y luego de 40, 37, 36, 35, 34 y 33. Si nadie llega a 31, se juega «al punto», y gana quien más se acerca a 30. En la modalidad más extendida, los treses cuentan como reyes y los doses como ases. En cada lance se envida, y el «órdago» se juega la partida entera de una vez. Los compañeros se comunican con señas. Gana la pareja que llega a 40 tantos (30 en algunas zonas).
Tute
Baraja de 40 cartas, normalmente cuatro jugadores en parejas, diez cartas cada uno. La última carta repartida marca el palo de triunfo. El orden de fuerza es as, tres, rey, caballo, sota, siete, seis, cinco, cuatro y dos, y los puntos: as 11, tres 10, rey 4, caballo 3 y sota 2. Las cartas suman 120 puntos, y las «diez de últimas» de la última baza llevan el total a 130. Es obligatorio asistir al palo que sale y superar la carta si se puede; quien no tiene el palo debe fallar con triunfo. Rey y caballo del mismo palo forman un «cante» de 20 puntos, o de 40 si son del palo de triunfo, las famosas «cuarenta». Reunir los cuatro reyes o los cuatro caballos es hacer tute.
Brisca
Pariente del tute, se juega con la baraja de 40 cartas y los mismos valores (as 11, tres 10, rey 4, caballo 3, sota 2), 120 puntos en total. La diferencia está en la mano y en las obligaciones: cada jugador tiene solo tres cartas, roba tras cada baza y no está obligado a seguir el palo ni a superar la carta. La carta que se descubre al repartir marca el triunfo. Gana quien suma más de 60 puntos. La Wikipedia relaciona su origen con un juego francés, la brusquembille, cuyas reglas se publicaron en 1718.
Chinchón
Es un juego de combinaciones, no de bazas. Cada jugador recibe siete cartas y en cada turno roba una y descarta otra, buscando formar grupos de tres o cuatro cartas del mismo número o escaleras de tres o más cartas seguidas del mismo palo. Cuando alguien tiene casi toda la mano combinada puede cerrar; los demás suman como puntos en contra las cartas que no han combinado, y quien supera el límite pactado (lo habitual es 100) queda eliminado. Una escalera de siete cartas del mismo palo es «chinchón» y suele dar la partida por ganada. El número de cartas (40 o 48), los comodines y la carta máxima con la que se puede cerrar varían según la regla de cada mesa.
Guiñote
Es el juego de bazas de Aragón y Navarra, de la familia del tute. Cuatro jugadores en parejas, baraja de 40 cartas y seis cartas por jugador; la carta vuelta marca el triunfo y es la última que se roba. Dos detalles lo separan del tute: la sota vale 3 puntos y el caballo 2, y el cante se forma con rey y sota (20 puntos, 40 si es de triunfo). Mientras quedan cartas para robar no hay obligación de seguir el palo; cuando se acaban empieza el «arrastre», y entonces sí hay que asistir. Con las diez de últimas, el total es de 130 puntos. Gana la pareja que llega a 101.
Baraja española y baraja francesa: las diferencias
Los juegos de casino con cartas se juegan con la baraja francesa, no con la española, y conviene no confundir sus valores.
Desliza la tabla 3 columnas
| Baraja española | Baraja francesa | |
|---|---|---|
| Cartas | 40 o 48 (50 con comodines) | 52 (54 con comodines) |
| Palos | Oros, copas, espadas, bastos | Picas, corazones, diamantes, tréboles |
| Números por palo | 1 a 7 (o 1 a 9) | As y 2 a 10 |
| Figuras | Sota, caballo, rey | Jota, reina, rey |
| ¿Tiene dieces numéricos? | No | Sí |
| Juegos típicos | Mus, tute, brisca, chinchón, guiñote | Póker, blackjack, punto y banca, bridge |
La diferencia más práctica está en los valores. En el blackjack, las tres figuras francesas y el diez valen 10 y el as 1 u 11. En el punto y banca, las figuras y los dieces valen 0. En el póker, lo que cuenta es el orden de las cartas, del dos al as, y los palos no tienen jerarquía. En los juegos de la baraja española, en cambio, el valor de una carta depende del juego: el tres vale 10 puntos en el tute y en la brisca, cuenta como rey en el mus y en el chinchón es simplemente un tres.
40 o 48 cartas: la regla previa a todas
Casi todas las discusiones de sobremesa empiezan por una regla que cada uno daba por sabida. Las que más varían son las señas en el mus, si se juega con ocho reyes, el límite para cerrar en el chinchón o a cuántos puntos va la partida de guiñote, y conviene acordarlas en voz alta antes de repartir. Con una baraja española que no es la vuestra hay una más, previa a todas: contar las cartas antes de empezar, porque 40 o 48 cambian el juego.
Preguntas frecuentes
Hay dos versiones. La de 48 cartas tiene en cada palo los números del 1 al 9 y tres figuras: sota, caballo y rey. La de 40, la más usada en juegos como el mus, el tute o la brisca, quita los ochos y los nueves. Algunas barajas añaden dos comodines y llegan a 50.
Oros, copas, espadas y bastos. Son los mismos símbolos de las primeras barajas europeas, llamadas latinas, que llegaron a la península por Cataluña en el siglo XIV.
No. Sus tres figuras son la sota, el caballo y el rey, todas masculinas. La reina es propia de la baraja francesa (y de la italiana en algunas variantes), donde las figuras son la jota, la reina y el rey.
El as vale 11 puntos, el tres 10, el rey 4, el caballo 3 y la sota 2. El resto no suma. En total hay 120 puntos en la baraja de 40. En el guiñote cambian dos valores: la sota vale 3 y el caballo 2.
Los juegos de casino de cartas, como el blackjack, el póker o el punto y banca, se juegan con la baraja francesa de 52 cartas. La baraja española es la de los juegos de mesa tradicionales: mus, tute, brisca, chinchón o guiñote.